Sobre nosotros

Nuestro negocio familiar ha sido una verdadera bendición, casi como si nos hubiera elegido. Con más de dos generaciones y 30 años de experiencia, se ha convertido en una parte importante de nuestras vidas. Todo comenzó en Cuba, donde empezamos con muy pocos recursos. A pesar de los desafíos, aprendimos el oficio de construir portones, aprovechando al máximo lo que teníamos.

Cuando nos mudamos a Estados Unidos, las cosas realmente empezaron a despegar. Estados Unidos nos recibió con los brazos abiertos y nos dio la oportunidad de seguir haciendo lo que amamos: construir puertas buenas, bonitas y asequibles, como dice el dicho en nuestro país. Hemos atendido a más de 200 clientes hasta ahora y seguimos creciendo, con un poco de ayuda desde arriba.